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Elena Delgado
Hola lambirna
Me emocioné mucho con tu descripción. Espero que disfrutes tu estancia.
Elena Delgado
Hola Lambrina me emocioné mucho con tu descripción tan llena de esa nostalgia que tenías.
Lambrina
una vela la saboreó deleitada. Pero sospecho que la noche de fiesta la tuvo el día que dejé algunas prendas en el patio con la intención de lavarlas el día siguiente y las encontré esparcidas.
Lambrina
Adentro, aún peor: ratones de campo habían anidado, alacranes se escondían en las esquinas, varios insectos habían considerado que estos cuartos habían sido construidos para su propia comodidad.
Lambrina
Luego se iba a sus andanzas nocturnas y mucho más tarde, a las dos de la noche, subía a este muro y desde ahí protegía su casa…
Lambrina
la buena serpiente me visitó en dos ocasiones para tomar agua en la fuente, y mi zorra me visitaba cada noche a las nueve. Le daba de comer y platicábamos.
Lambrina
Le contaba mis días y ella se burlaba de mis problemas humanos. Ella me contaba de su guarida, que se la destruyeron al cortar la maleza alrededor de la casa, me contaba de su encuentro con el erizo,
Lambrina
de los gatos que querían comer su comida. Le encantaba jugar con mis cosas: mi guante para el jardín fue masticado y robado y lo encontré el día siguiente debajo del granado;
Lambrina
Salí con la bolsa en mis manos, para descubrir que mi zorrita se había ido. Empecé a buscarla casi con desesperación. Y es que la necesitaba esta noche, pues era el único animal
Lambrina
que me parecía aceptable en una casa llena de tantos otros animales. Media hora más tarde, la luz de mi linterna la descubrió sentada en la parte posterior, sobre un muro alto. Me miraba sin miedo.
Lambrina
Ni siquiera la luz la molestaba. Otra vez me sorprendí, pensé que la luz la alejaría y la apagué.
Lambrina
Me fui a dormir. En mis sueños Antoinne volaba bajo el cielo estrellado sobre el pueblo de Paramithia y la zorra lo miraba desde su muro. El día siguiente, no descubrí alacranes en mi cama.
Lambrina
Pasaron varios días. La casa se limpió, los ratones se alejaron, los alacranes desaparecieron, el erizo no volvió a aparecer, las dos tortugas comían los duraznos que les daba,
Lambrina
Vaya,una casa deshabitada durante un año lo único que podía ofrecer era una bolsita de pasas de uva y me pregunté qué clase de comida era esta para una zorra,pero el abuelo Esopo algo sabía de zorras.
Lambrina
En una casa aislada sin luces, mi defensa era una linterna de mano. Mis ojos, acostumbrados en la oscuridad, captaron el movimiento. Con terror eche la luz hacia allá…
Lambrina
para alumbrar una zorrita preciosa que se quedó igualmente sorprendida al encontrarme en su territorio. Me miró fijamente, luego bajó su cabeza y caminó hacia mí.
Lambrina
Me sentí sorprendida. Pensé que al verme se iría corriendo, pero ella se acercó y quería saber quién era yo que me atrevía a entrar a sus terrenos. Me miró otra vez y levantó su hocico para olerme.
Lambrina
Sin querer, levanté mis piernas sobre la silla y me dio risa. ¿Quién eres tú, zorra traviesa, que no me tienes miedo? ¿Acaso los seres humanos no te han dado todavía suficientes razones para temerlos?
Lambrina
Se sentó enfrente de mí y seguía oliendo el aire. Me fui corriendo a la cocina, con la linterna a mano, para encontrar algo comestible para ella.
Lambrina
Saqué una silla en el patio. ¿He mencionado que el cielo de esta casa es una joya? No hay luces alrededor, la esfera de las constelaciones de verano con la vía láctea se ven en todo su esplendor.
Lambrina
Miré hacia el Cisne, la Lira, el Águila, el Escorpión. Muy bello en el cielo, pero convivir con él… De repente, escuche ruido entre la maleza. Ay, y ahora ¿qué otra sorpresa me esperaba esta noche?
Lambrina
Dormir con un alacrán había sido una experiencia única e inolvidable, de aquellas que uno no quiere repetir jamás en su vida. La casa me daba miedo, pero tenía que dormir ahí. Me tenía que calmar.
Lambrina
Tenía miedo de los ratones, los alacranes y un sinfín de otros bichos que imaginaba dentro de la casa. En otra ocasión al levantarme por la mañana, había descubierto un alacrán entre mis sábanas.
Lambrina
Prendí algunas velas, empecé a limpiar por lo menos el cuarto donde iba a dormir. Hice lo necesario para poder sentir que dormiría en una cama limpia, pero el resto de la casa necesitaría varias
Lambrina
horas de trabajo para alejar sus habitantes que me consideraban un intruso.
Dieron las dos de la madrugada.
Lambrina
Además, me recomendaba no salir caminando por la noche hacia el pueblo, porque unos jabalíes habían atacado unas personas en el camino hace unos días y estaban todos aterrorizados. Me sentí abatida.
Lambrina
Tampoco había luz ni corriente.Una vecina me informó que hace unos días un rayo se cayó muy cerca y varias casas habían sufrido daños considerables.Tendría que encontrar un técnico el día siguiente.
Lambrina
Así decidí pasar una temporada en la casa de piedra, aprovechando un poco este tiempo para ocuparme superficialmente de ella. Hace más de un año que no la había visitado ningún miembro de la familia.
Lambrina
Este verano se combinaron en mi vida lo real, lo necesario y lo sentimental. Necesitaba un espacio de aislamiento para escribir sin distracciones un trabajo importante para mi vida profesional.
Lambrina
Llegué con la puesta del sol una noche de julio, con calor sofocante. Fuera de la casa la maleza había ocupado todos los jardines.
Lambrina
Llena de recuerdos y objetos familiares que tienen mucho más valor sentimental que económico, es un sitio de reflexión y aislamiento para las tres hermanas que viven su vida en ciudades lejanas.
Lambrina
Está rodeada por nogales, almendros, cerezos, granados y membrillos. Nadie la habita: quedó como herencia, en un lugar apartado, como casa de campo.
Lambrina
Sus dos pisos forman paredes ásperos de ocho metros de altura.
Lambrina
Sus múltiples ventanas no tienen cortinas, pues cada una de ellas ofrece una pintura viva que relaja la vista.
Lambrina
Está construida en el borde del bosque, una de las últimas casas de un pueblo milenario que se marchita bajo la sombra de los sitios turísticos y económicos que se desarrollan a su alrededor.
Lambrina
La casa está hecha de piedra gris, fuera y adentro. Grandes troncos sostienen su techo de tejas y su estructura se ve tal como es desde adentro.